En el mundo monetario y de la numismática, un vellón es una moneda que contiene un porcentaje de algún metal precioso, pero este no forma la mayor parte de la aleación que la conforma. De tal modo, un vellón técnicamente es una moneda con plata cuya Ley es menor a los 0.500; o de oro o platino cuya proporción en ella está por debajo de los 12 quilates.
Hacia mediados del siglo XX el peso mexicano comenzó un lento pero imparable declive en su valor, particularmente frente al dólar norteamericano, que tras la Segunda Guerra Mundial se convirtió en la moneda de reserva mundial de valor. Esta situación llevó a una gradual reducción en la cantidad de plata con la que se acuñaban las monedas de curso corriente en México. De tal forma, en 1945 terminó la acuñación del Peso “Resplandor”, cuya Ley era de 0.720, y tomó su lugar en 1947 el Peso Morelos “Cachetón”, cuya Ley bajó a 0.500. Este a su vez, cedería su lugar al Peso Morelos de 1950, cuya Ley fue nuevamente reducida, esta vez a 0.300.
La plata terminaría por desaparecer de las monedas de curso corriente mexicanas de manera definitiva (salvo dos breves excepciones posteriores), al finalizar la acuñación del Peso "Tepalcate" en 1967, tras una nueva reducción de su contenido en plata a tan sólo el 10%.
El Peso Morelos de 1950 es uno de los vellones más escasos que existen en la numismática mexicana: únicamente se acuñó durante el año de 1950, y el total de piezas producidas fue de sólo 3,287,000 ejemplares; convirtiéndose en el segundo vellón mexicano menos común, sólo por detrás del Peso Juárez de 1957 (con 500,000 acuñaciones y una Ley de sólo 0.100).
No es un secreto que el mercado numismático funciona en gran medida por modas, donde la escasez de una pieza o su contenido en plata no son más que algunas de las variables que inciden en la determinación de los precios, y que a veces pueden llegar a ser muy periféricas. De tal modo, vemos que desde hace algunos años existe en México una especie de “fiebre” coleccionista por las monedas conmemorativas de 20 Pesos, cuyas acuñaciones en muchos casos no son nada escasas, y cuya producción tiene como base aleaciones de metales industriales bastante comunes. Los precios de las que cuentan con las menores existencias, al día de hoy llegan a sobrepasar fácilmente el rango de los 300 a 350 Pesos (Belisario de 2013, Toma de Zacatecas de 2014, Fuego Nuevo de 2001).
Otras monedas llegan a precios verdaderamente altos en el mercado, basados
en criterios menos tangibles, como son los supuestos errores o
variantes de acuñación, como es el caso de los Cinco Pesos “Francisco Primo de
Verdad” del año 2008, particularmente la versión que carece de los puntitos en el anillo perimétrico, y que causó una especie de verdadero furor por su obtención, reflejada en los precios que alcanzó esta moneda.
En nuestra opinión, la moneda que tratamos aquí, el Peso Morelos de 1950, cumple con dos criterios de valor importantes que hemos mencionado anteriormente: su escasez relativa y el contenido de un metal precioso en su composición (un 30% de plata, o 3.999 gramos). Ciertamente, esta moneda se produjo en cantidades notoriamente menores que cualquier año de sus predecesoras y sucesoras: el Peso Resplandor, el "Morelos Cachetón", y el Peso "Tepalcate". Además, es razonable suponer que su acuñación relativamente baja, y los 72 años que han pasado desde entonces, son un buen indicador para inferir que el número de piezas existentes actualmente no sea muy grande; siempre menor con el paso del tiempo.
Sin embargo, ésta es una moneda que de momento no parece estar experimentando un periodo de moda o de "bonanza" en su búsqueda y compra, por lo que todavía podemos conseguirla a precios bastante accesibles, que rondan los 80 pesos, o incluso menos. Es decir, con un Premium de tan sólo 31% con respecto a su contenido de plata (al día de hoy, 25 de octubre de 2022); nada mal para una pieza con una Ley tan baja.
Un ejemplo que ilustra esta situación es la comparación de nuestro Peso Morelos 1950 con respecto al Peso “Tepalcate” del año 1965, del cual se acuñaron más de 5 millones de piezas (el más "escaso" de la serie de esta moneda), y que experimenta actualmente un breve periodo de moda entre los coleccionistas, que ha visto subir sus precios hasta los $150-160, a pesar de tener un contenido de plata bastante menor (de sólo el 10%, o 1.6 gramos).
En conclusión, podemos decir que esta discreta pero bella moneda que es el Peso Morelos 1950, se halla en un periodo de baja latencia, pero con un buen potencial de pequeña inversión para cuando el mercado del coleccionismo numismático
vuelva a poner sus ojos en ella. Quizá sea este un buen momento para conseguirla.

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